Sufragio universal - Sufragio restringido

De Historia Política Legislativa

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Quienes no pueden ser inscritos para votar

El sistema electoral chileno, presenta dos características fundamentales para entender con mayor precisión la evolución que experimentó la ampliación del derecho a sufragio. La primera, dice relación con el criterio de extensión del sufragio, el cual puede ser sufragio universal o restringido. En los sufragios universales, se les exige a los individuos un mínimo de requisitos para ejercer el voto, alcanzando el mayor número de ciudadanos, la capacidad de ejercer el acto de votar[1]. En el caso de los sufragios restringidos sólo se reconoce el derecho a votar a las personas que reúnen ciertos requisitos, más o menos restrictivos, que generalmente se refiere a condiciones económicas o de fortuna[2].

De esta manera, más que universalidad del sufragio, en el siglo XIX, existía un sufragio fuertemente restringido. A pesar de las sucesivas leyes electorales que fueron abriendo cada vez más este derecho, el sistema electoral en el siglo XIX fue esencialmente censitario. El derecho a sufragio era restringido por una serie de limitantes como: la posesión de determinado nivel de renta u oficio, un cierto nivel de instrucción (saber leer y escribir) y otras determinantes como la edad y el género.

Sin embargo, la instauración del sufragio directo, significó de alguna manera, que la representación fuera ampliada a un número más amplio de electores. El sistema de elección indirecta, establecía implícitamente la incapacidad del pueblo para conocer y votar concientemente por una persona meritoria y digna de ocupar algún cargo[3]. Por lo que este sistema dejaba la decisión final de elegir a quienes deben asumir la representación de la nación, en manos de unos pocos, es decir, el sufragio indirecto generaba la representación de una minoría.

Con la creación de un sistema bicameral, la Constitución de 1828 estableció un sistema de elección directa para los miembros de la Cámara de Diputados. Hasta 1828, en la práctica, no existía la Cámara de Diputados; el Congreso solo se componía de Senadores, los que eran elegidos por votación indirecta o de segundo grado, al igual que el Presidente de la República. Este sistema de segundo grado, consistió en elegir previamente a un grupo de "electores especiales" los que luego elegían a los Senadores o al Presidente de la República.

Con la instauración del sistema de votación directa, para elegir a los Diputados, el elector comenzó a determinar por sí mismo quienes eran los que debían ser elegidos, además de establecerse una semi competencia electoral.

Leyes electorales.

Con el Reglamento Constitucional de 1812, se consideró por primera vez el sufragio como medio de generar los organismos públicos. Este reglamento establecía el sistema de suscripción popular para la elección de los Senadores y de los Cabildos[4]. Años más tarde, la Constitución de 1822, creó un Cuerpo Legislativo compuesto de dos Cámaras, la de Senadores y la de Diputados. La primera era una especie de organismo corporativo, integrada en su mayoría por funcionarios públicos[5]. La Cámara de Diputados se generaba por un sistema electoral, que tenía una mezcla de sufragio indirecto y de sorteo[6]. Sin embargo, la Constitución no duró por mucho tiempo, siendo abolida en 1823, por la Junta de Gobierno que asumió el poder, inmediatamente después de la abdicación de Bernardo O'Higgins. Luego vino la Constitución de 1828, la cual disponía:

Art. 7.- "Son ciudadanos activos (con derecho a voto): 1° los chilenos naturales que habiendo cumplido veintiún años, o antes si fuera casado, o sirvieren en la milicia, profesen alguna ciencia, arte o industria, o ejerzan un empleo, o posean un capital en jiro, o propiedad raiz de que vivir; 2° los chilenos legales, o los que hayan servido cuatro años en clase de oficiales en los ejércitos de la República".

Tiempo más tarde, la Constitución de 1833 reemplazó a la de 1828, dictando el siguiente artículo:

Art. 8.- "Son ciudadanos activos con derecho de sufragio los chilenos que habiendo cumplido veinticinco años si son solteros, y veintiuno, si son casados, y sabiendo leer y escribir tenga alguno de los siguientes requisitos: 1° Una propiedad inmoble, ó un capital invertido en alguna especie de giro, o de industria. 2° El ejercicio de una industria o arte, o goce de un empleo, renta o usufructo, cuyos emolumentos o productos guarden proporción con la propiedad inmoble, o capital de que se habla en el número anterior.

Durante la vigencia de la Constitución Política de 1833, se dictaron una serie de leyes electorales, en las que paulatinamente se fue ampliando el derecho a voto, quitando ciertas restricciones que lo limitaban (ley de 1874). Sin embargo, también hubo leyes como la Ley de 1884, que restringió expresamente el sufragio a un segmento importante de la población.

1) Ley del 2 de Diciembre de 1833. Se admite la inscripción por poder de las personas que desean tener boleto de calificación[7], aquel era autorizado por el inspector del distrito respectivo a presencia de dos testigos. No se admitía a calificarse a los individuos del clero regular, los soldados, cabos y sargentos, los jornaleros y los peones gañanes[8].

2) Ley del 12 de Noviembre de 1842. Se estableció que nadie que no sepa leer y escribir puede obtener la calificación para votar, pero si antes de esta ley ya tiene la calificación, la seguirá teniendo hasta que se muera aunque no sepa leer y escribir. Esta ley fue más bien complementaria a la de 1833[9].

3) Ley del 13 de Septiembre de 1861. Esta ley suprimió las calificaciones por poder y suprimió la prohibición de calificarse a los eclesiásticos regulares, a los jornaleros y peones gañanes. A su vez exigió para todos la condición de saber leer y escribir, sin hacer distinción entre los que se hubieren o no calificado antes de 1840[10].

4) Ley del 6 de Agosto de 1869. Suprimió el registro electoral permanente. Además le da gran ingerencia a los mayores contribuyentes en la constitución de la junta revisora[11].

5) Ley del 12 Noviembre de 1874. Modificó puntos importantes en la legislación electoral, lo que permitió un cambio substancial en materia de ampliación del sufragio. Los puntos a destacar son los siguientes:

  • Se establece la disposición: el saber leer y escribir, presume que la persona tiene la renta requerida por ley para poder ser inscrito en los registros electorales (calificarse);
  • Se tomó como base para la formación del registro electoral y funcionamiento de las juntas calificadoras y receptoras, la subdelegación en ves de las parroquias;
  • Instituyó las juntas de mayores contribuyentes, a quienes les confiaba la organización de la junta calificadora y receptora que antes correspondía a los municipios;
  • Se estableció que las elecciones de diputados se hicieran por el sistema de voto acumulativo[12].

6) Ley del 9 de Enero de 1884. Al contrario de las leyes anteriores, esta ley dispuso explícitamente quienes no se podían inscribir en los registros electorales. Estas son: mujeres, soldados, marinos y policías[13].

7) Ley del 20 de Agosto de 1890. Se encomienda el acto de recepción y escrutinio de los sufragios a una junta receptora, compuesta por cinco electores, nombrados por ella misma y cuyo nombramiento se debe realizar por voto acumulativo. La inscripción debe ser personal y firmada por el inscrito[14].

La ampliación y la restricción del voto

Los debates surgidos a partir de la discusión sobre la ampliación o restricción del voto son diversos. Hay quienes postulaban un sistema universal, que no distinguiera clases sociales, facultades económicas, y en el extremo de este principio, que no distinguiera sexo. Sin embargo, existía una segunda postura: los defensores del sufragio restringido. Los argumentos para reafirmar esta postura eran diversos, pero el más común se centraba en la inconveniencia de países tan jóvenes, con poca preparación e ilustración como Chile -en el siglo XIX-, para tomar un paso tan avanzado como lo era ampliar el derecho a voto. Así lo ilustran algunos tesistas de la época: Chile no estaba capacitado para un avance tan grande en la ampliación del voto, debido a la incultura del pueblo.

"Quizás en cincuenta años más, el sufragio pueda, en la forma establecida, corresponder a las necesidades del país. Es peligroso en los países jóvenes, sin experiencias, sin educación y sin rumbo hacer ensayos con doctrinas tan avanzadas. Hasta la fecha no existe país alguno del viejo continente que tenga sus instituciones cimentadas en base sólida, que haya generalizado el sufragio hasta el extremo que se ha llegado en Chile"[15].

Por el contrario, había quienes defendían la postura de ampliar el voto y rechazaban las limitaciones y requisitos que la ley les imponía a ciertos sectores de la sociedad. Todas las leyes electorales que se dictaron durante el siglo XIX, señalan ciertas categorías de individuos a los cuales no es permitido ejercitar la función del sufragio. Las causas de ello fueron basadas a partir de razones de la edad, de incapacidad (comprende a los analfabetos y los que por razones físicas o moral no gozaran del libre uso de la razón), razones de condición o estado (individuos de la policía, sirvientes domésticos, etc.), la nacionalidad y el sexo, entre otros[16].

De acuerdo a la disposición del art. 40.- de la Ley Electoral de 1884 no podrían ser inscritos aun cuando reúnan los requisitos que la ley dispone las siguientes personas:

Los que por imposibilidad física o moral, no gocen del libre uso de su razón;
Los que se hallen en la condición de sirvientes domésticos;
Los que a la sazón se hallen procesados por crímenes o delito que merezca una pena aflictiva y los que hayan sido condenados a esta pena, salvo que hayan obtenido rehabilitación;
Los condenados a quiebra o fraude y no hayan sido rehabilitados;
Los que hubieren aceptado empleos de gobiernos extranjeros, sin la autorización
del Congreso, salvo rehabilitación del Senado;
Los individuos enrolados en la policía rural, o que desempeñaren en ella cualquier servicio rentado;
Las clases y soldados del ejército permanente, de la marina y los cuerpos de policías;
Las mujeres;
Los eclesiásticos regulares.

Frente a la prohibición para ciertos sectores sociales, de ejercer el derecho a sufragio, los detractores de estas limitantes, reaccionaban haciendo duras críticas, defendiendo la universalidad de las elecciones, y consecutivamente, la integración de todos los sectores sociales:

"No serán inscritos aun cuando reúnan los requisitos enumerados en el articulo anterior. 2° Los que se hallen en la condición de sirvientes domésticos".

Este artículo se respalda sobre el argumento de evitar la violencia moral que el amo inescrupuloso ejercerá sobre sus criados, obligándolos a votar por la persona que ellos indiquen. Sin embargo, el patrón de igual forma, ejerce presión sobre sus inquilinos, los cuales se caracterizan como pasivos, por su educación y dócil a la voluntad del patrón. Por lo demás estos son más numerosos, lo cual permite tener mayor influencia electoral"[17].

Otro sector excluido, fue el de las mujeres. El voto femenino, fue arduamente impugnado, bajo los argumentos de que las mujeres poseían menor capacidad que los hombres para actuar en asuntos público. Estos supuestos fundamentos sobre la incapacidad de la mujer para ejercer el sufragio, guardan razones de inconveniencia, para ciertos sectores políticos.

Así lo destaca Erika Maza: "En esta época los lideres anticlericales (hombres y mujeres), se opusieron a que las mujeres obtuvieran el sufragio pleno. Esto porque las mujeres debían tener acceso a gozar de derechos civiles y a una educación secular auspiciada por el Estado. Con esto se buscaba educar políticamente a las mujeres sin correr el riesgo de que aquellas alteraran el equilibrio electoral en beneficio del Partido Conservador"[18].

Explícitamente se incluyó a la mujer como "personas que no pueden votar", en la Ley electoral de 1884, luego de que varios grupos de mujeres se habían inscrito para votar en las elecciones de 1876, argumentando que el termino ciudadano era genérico y no en su acepción masculina singular[19]. En este sentido, Francisco Palma a fines del siglo XIX señalaba:

"Este número (2° del art. 40.- de la Constitución) es sospechoso de inconstitucionalidad. El artículo 8° de la constitución (1833) especifica: "Son ciudadanos activos con derecho de sufragio los chilenos que habiendo cumplido veinticinco años si son solteros, y veintiuno, si son casados, y sabiendo leer y escribir tenga alguno de los siguientes requisitos...
La pregunta aquí es ¿puede una ley modificar sustancialmente la Constitución? Ya que la ley no específica, el término "hombre"[20].

Más allá de las restricciones específicas que las leyes electorales dictaron, José Victorino Lastarria, en 1874, apela a la liberad electoral a partir de los principios generales del derecho electoral. Propuso un sistema verdaderamente universal, igualitario, proporcional, libre e independiente, y directo. De esta manera, para Lastarria, los amigos del sufragio restringido como él los llama son tres:

"Los que adoptan como exigencia la posesión de una propiedad, de un capital en giro o de una renta, fijando sus valores por ley, o el pago de cierta cantidad de impuestos, i los títulos de profesiones liberales. Esto excluye a la gran masa de la población"[21]. "Los partidarios del sufrajio universal no van tan lejos: pero unos exijen el pago de impuestos directos, como primera condición de capacidad electoral, porque creen que el orijen del derecho a sufrajio está en el interés que pueden tener los hombres en la votación de las leyes"[22]. "I otros aplican como correctivo de esta limitación el conferir el voto a los que tienen los conocimientos de la instrucción primaria"[23].

Estos tres tipos de partidarios de restringir el derecho a sufragio, atentaban contra los principios del derecho electoral, o en al menos dos de los principios, que al ser sobrepasados coartan la libertad electoral y la ampliación del voto. Como se expuso anteriormente, uno de estos principios es el de sufragio universal, el cual establece que todo ciudadano tiene el derecho de elegir y ser elegido independientemente del sexo, raza, lengua, ingresos o propiedad, profesión, estamento o clase social, educación, religión o convicción política[24].

"En esto consiste la jeneralidad del sufrajio, i tal es la idea que han querido espresar los que impropiamente lo llaman universal. Semejante impropiedad autoriza la acusación que se hace a los políticos que, considerando el sufrajio como derecho primitivo, lo niega sin embargo a la mujer i a los menores"[25].

Lastarria, planteaba la universalidad en todo sentido, apelando a cada factor que limitase el derecho a sufragio. Por esta razón, el sufragio indirecto, también fue blanco de críticas hechas por este intelectual.

"La soberanía i el sufrajio, que es su ejercicio, son i deben ser directos, no pueden conferirse a los que todavía no son elementos de la sociedad, sino de la familia o de una institución análoga, ni mucho ménos se puede inventar un sufragio múltiple en razón de los incapaces a quienes se supone que representa un hombre de cierta jerarquía social, porque esto es crear un privilejio"[26].

De esta manera, el derecho político a la ciudadanía activa fue una de las discusiones más importantes que se dieron en el siglo XIX en Chile, a nivel político.

Quienes votan: segmentación del electorado por profesión

Como lo destaca J. Samuel Valenzuela "si bien, la literatura habla de que solo podían votar los hombres ricos y que luego de la reforma de 1874, se amplía el voto; ya en 1840 la mayoría de la población que sufragaba provenía de los estratos medios y medios bajos de la sociedad"[27]

Efectivamente, en la primera mitad del siglo XIX, artesanos -principalmente-, obreros y gañanes, entre otros, antes de la ley electoral de 1874 ya tenían participación de las elecciones. Esto debido a la disposición de la Constitución de 1828, que otorgaba el derecho a sufragio a los milicianos cívicos, los cuales se componían de trabajadores manuales, en particular artesanos[28]. En la segunda mitad del siglo XIX, el electorado se componía principalmente de agricultores, artesanos, comerciantes, empleados públicos y particulares, propietarios y rentistas. Para las elecciones de 1873, el segmento de mineros comienzó a cobrar mayor relevancia, en términos numéricos, con un 4% del total de calificados desde las elecciones de 1873 hasta 1888. El grupo de propietarios y rentistas, en cambio, disminuyó drásticamente, incrementándose el segmento de otras profesiones, para el censo electoral del año 1885, como se observa en el gráfico N° 1. Dentro de las profesiones u oficios que componen el segmento de "otros" se encuentran las siguientes: abastecedores, abogados, albañiles, aserradores, carpinteros, cocheros, fundidores, gañanes, herreros, jornaleros y lancheros, maquinistas, mecánicos, médicos, panaderos, profesores, estudiantes, talabarteros y zapateros, entre otros[29].

Fuerza electoral del ejecutivo

Un segmento importante de los calificados para las elecciones del siglo XIX, fue la Guardia Nacional. El mayor contingente con el cual contaba el ejecutivo, en cuanto al apoyo a favor de las listas oficiales en las elecciones, era el de las milicias cívicas. Éstas provenían de los estratos sociales bajos, que se compuso de artesanos, obreros y campesinos.

Sergio Grez, describe las milicias cívicas como una herramienta electoral del bando gobernante, el cual ejercía su control a través de la jerarquía de la Guardia Nacional: "los comandantes de la Guardia "custodiaban", es decir, confiscaban, las "calificaciones" electorales de los artesanos, obreros y campesinos que servían bajo sus órdenes como milicianos y hacían uso de ellas en el momento de las elecciones[30] entregándolas a personas de reconocida filiación gobiernista .

En 1869 el Diputado José Victorino Lastarria, en una de las sesiones en la cámara de diputados realizó un alegato en cuanto a la composición del electorado (1862), en el cual da cuenta de la influencia del ejecutivo[31].

"Manténganse con el sufragio privilejiado i restrinjido las funciones electorales bajo la dominación del Ejecutivo, déjense a éste todos los arbitrios que ha tenido para falsear las elecciones nacionales por medio de las Municipalidades, cuyo Presidente nato es el ajente del Ejecutivo; i veremos cómo la unidad de colejio no es para él sino un medio de triunfar mejor i con mas facilidad[32]".

La fuerza electoral del ejecutivo, a juicio de José Victorino Lastarria, estaba compuesta por: agricultores, artesanos, empleados públicos, empleados particulares, militares y marinos. Todos ellos se encuentran graficados por la barra roja (gráfico N° 2). Ésta siempre alcanzó más del 50% del electorado, hasta 1888. En este año, diminuyó sustancialmente el total de inscritos con respecto a los años anteriores. El número de Artesanos y en menor medida la población electoral de Agricultores también se reduce con respecto a la población total. En este año, la categoría "otros" (gráfico N° 2) aumenta, al presentarse una diversificación de las profesiones, oficios o industrias.

a) Agricultores

De este modo, José Victorino Lastarria, describe el segmento de agricultores de la siguiente manera:

"Veamos la estadística. Según el censo electoral de 1862 había inscrito en los rejistros de calificación: 1°: 5.534 agricultores, de los cuales, a lo menos cuatro quinto son ciudadanos que por su condición moral i social están a merced de las influencias de los ajentes del Gobierno i no conocen la importancia de su sufrajio, ni si quiera creen que pudiera tener valor alguno, ejerciéndolo con independencia."[33].

Cuadro N° 3: Porcentaje de Agricultores inscritos para votar, con respecto al total de calificados

Elecciones Parlamentarias Agricultores Porcentajes con respecto al total de calificados
1861 3.942 23,44%
1864 5.534 24,85%
1873 16.698 34,04%
1876 43.724 41,17%
1879 70.951 47,70%
1885 54.862 43,75%
1888 53.164 39,63%

Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

El segmento de Agricultores fue numéricamente, parte de la población electoral más importante, en cuanto al peso electoral. Como se refiere Lastarria, este segmento se encontró influenciado por los agentes del ejecutivo. Sin embargo, para Julio Heise el segmento de agricultores, correspondía al grupo de "independientes" como fuerza política, al igual que los propietarios y los comerciantes, aunque no niega que en el gobierno de José Joaquín Pérez (1861-1871) un 70% de la fuerza electoral estuvo compuesto por estos elementos[34].

b) Artesanos

Para este segundo segmento de votantes, incluidos dentro de la fuerza electoral del ejecutivo, Lastarria también realizó una descripción:

"... 2°: 3.734 artesanos que están, como los agricultores, enrolados en la guardia nacional, i por consiguiente bajo la dirección, i aun bajo la presion de los ajentes del Ejecutivo, siendo además efectivo que para la mayor parte de estos ciudadanos tienen ideas falsas de la dignidad i de la importancia del sufrajio, i han adquirido el habito de la dependencia i los demás hábitos funestos creados por nuestro falso sistema electoral".[35].

Cuadro N° 4: Porcentaje de Artesanos inscritos para votar, con respecto al total de calificados

Elecciones Parlamentarias Artesanos Porcentajes con respecto al total de calificados
1861 2.885 17,15%
1864 3.734 16,77%
1873 9.597 19,56%
1876 24.348 22,92%
1879 30.972 20,82%
1885 11.911 9,71%
1888 3.830 2,85%

Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

La guardia nacional se convirtió en uno de los pilares fundamentales de la república. Ésta estaba compuesta principalmente de artesanos, generalmente reclutados en contra de su voluntad[36], que se sirvieron de instrumento electoral para el ejecutivo.

La estrategia que se utilizaba para manejar este segmento de votantes era el siguiente: se recolectaban las calificaciones de los miembros de la guardia cívica, verificadas por los jefes del cuerpo de oficiales adeptos al gobierno. Como era necesario presentar las boletas para sufragar, el gobierno tuvo segura la gran mayoría de los enrolados en la milicia[37].

Si bien, el cuadro N° 4 muestra, el porcentaje de votantes artesanos que votaban durante los gobiernos "liberales", este segmento de votantes no solo fue utilizado por esta facción; los Conservadores comenzaron a hacer uso de la Guardia Cívica desde 1828. La Constitución de ese mismo año dispuso en el artículo 7°, lo siguiente: "son ciudadanos activos los chilenos naturales que habiendo cumplido veintiún años, o antes si fuese casado o sirviesen en la milicia, profesen alguna ciencia, arte o industria, o ejerzan algún empleo, o posean un capital en giro o propiedad raíz en qué vivir". Con este artículo se interpretó que todo individuo inscrito en la milicia era ciudadano. De esta manera, para poder conseguir un triunfo en las lecciones, bastaba con inscribir en los registros electorales a toda la guardia cívica. Las calificaciones o boletas de los cívico quedaban en manos de los jefes de cuerpo o de un oficial de confianza[38].

La sumisión pasiva de los pueblos a la jerarquía militar, al orden social y al poder político, llevó a que el encuadramiento de los artesanos y otros elementos populares en la guardia cívica, fuera su utilización como masa electoral gobiernista y fuerza de choque contra los opositores y los movimientos populares[39].

Sin embargo, no todo fue sumisión de los estratos bajos, ante el poder político. También hubo trabajadores que se incorporaron activamente a la lucha política en 1858, como fueron algunos artesanos y obreros[40]. No obstante, estos hechos no constituyeron una tentativa de atraer a los sectores populares a un proyecto de "regeneración del pueblo" sino, más bien, se dirigía a producir agitación para un programa de reformas generales y de algunas reivindicaciones propias de los trabajadores[41]. Pese a estos actos reivindicativos, el gobierno mantenía una importante capacidad de manipulación y control de los estratos bajos basado en los resortes que le entregaba su manejo del poder estatal[42].

c) Empleados públicos, particulares, marinos y militares

El tercer grupo de votantes que comprendía la fuerza electoral del gobierno, según Lastarria, fueron los empleados públicos, particulares, marinos y militares:

"3°: 1.850 empleados públicos, i 1.110 empleados particulares, cuya mayor parte los son de las Municipalidades, que acostumbran calificar a sus dependientes i sirvientes como empleados particulares, a estos ciudadanos empleados es necesario agregar 337 militares i 55 marinos; i todos ellos juntos forman la base fundamental de la capacidad eleccionaria del Gobierno"[43].

Cuadro N° 5: Porcentaje de Empleados públicos y particulares, además de Marinos y Militares inscritos para votar, con respecto al total de calificados

Elecciones Parlamentarias A[44] B[45] C[46] A+B+C (porcentajes)
1861 1.452 777 283 14,94%
1864 1.850 1.110 392 15,05%
1873
5.541[47] 573 12,46%
1876 2.551 3.227 755 6,15%
1879 1.229 4.433 656 4,24%
1885
8.603 957 7,79%
1888
8.957 591 7,11%

Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

El tercer segmento, que componía la fuerza electoral del ejecutivo, eran los empleados públicos, privados, marinos y militares. Estos eran los que estaban más sujetos a las manipulaciones e influencias de la acción del gobierno.

Cuadro N° 6: Fuerza efectiva del Gobierno

Elecciones parlamentarias Empleados públicos Agricultores Artesanos particulares Marinos y Militares Porcentaje con respecto al total de calificados
1861 3.942 2.885 2512 55,54%
1864 5.534 3.734 3352 56,69%
1873 16.698 9.597 6.114 66,07%
1876 43.724 24.348 6533 70,25%
1879 70.951 30.972 6318 72,77%
1885 54.862 11.911 9560 62,27%
1888 53.164 3.830 9.548 49,61%

Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

Debido al gran poder electoral del gobierno, los Conservadores, sumaron sus fuerzas a los radicales y los liberales "sueltos" para reformar la ley electoral de 1874, para contrapesar la capacidad del ejecutivo de hacer triunfar sus listas oficiales de candidatos[48].

Fuerzas electorales independientes

Cuadro N° 7: Propietarios y rentistas

Años de elecciones parlamentarias Rentistas y Propietarios Porcentaje total de propietarios y rentistas con respecto al total de calificados
1861 4.151 24,68%
1864 5.572 25,03%
1873 6.258 12,75%
1876 8.263 7,78%
1879 4.422 2,97%
1885 5.929 4,83%
1888 1.661 1,23%

Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

Cuadro N° 8: Comerciantes

Años de elecciones parlamentarias Comerciantes Porcentaje total de comerciantes con respecto al total de calificados
1861 1631
9,70%
1864 2147 9,64%
1873 5867 11,96%
1876 11565 10,89%
1879 15736 10,57%
1885 9355 7,63%
1888 10041 7,48%


Fuente: elaboración propia en base a Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858), pp.463; T. V (1862), pp. 450; T. XI (1870-1871), pp. 603; T. XIII (1871/1872), pp. 522; T. XVIII (1875/1876), pp. 74; T. XX (1877/1878), pp. 308; T. XXIV (1884/1886), pp. 230; T. XXVI, pp. 364-366.

Notas

  1. Raveau, Antonio, La calificación del sufragio, pp. 14, Universidad de Chile, Santiago, 1941.
  2. Ídem.
  3. García, Alfredo, Estudio sobre los sistemas de elecciones de presidente de la república, pp. 8, impr. La Unión, Santiago, 1904.
  4. Raveau, Antonio, Op. Cit., pp. 33
  5. Ibíd., pp. 34
  6. Ídem.
  7. La "calificación", era un documento que corroboraba la calidad de ciudadano inscrito en los registros electorales. En: Joignant, Alfredo, "El lugar del Voto: ley electoral 1874 y la invención del ciudadano-fckLRelector en Chile", en: Estudios Públicos, N° 81, pp. 248, Santiago, 2001.
  8. Guzmán, Nicanor, Breves consideraciones sobre el derecho a sufragio en Chile, pp. 11, impr. San Buenaventura, Santiago, 1904.
  9. Ibíd., pp. 12.
  10. Ibíd. Pp. 13
  11. Ibíd. Pp. 14
  12. Ibíd. Pp. 16
  13. Ibíd. Pp. 17
  14. Ibíd. Pp. 18
  15. Varas, Miguel, Op. Cit., pp. 13.
  16. Maza, José, Sistema de sufragios., Op. Cit., pp. 79
  17. 55Palma, Francisco, Observaciones sobre la ley electoral chilena 1897, pp. 11, ediciones. San Buena ventura, Santiago, 1897.
  18. 56Maza, Erika, "Liberales, radicales y la soberanía de la mujer en Chile: 1872-1930", en: Estudios públicos, N° 69, pp. 320, Santiago, 1998.
  19. 57Valenzuela, J. Samuel, "Prácticas electorales en Chile durante el S. XIX", en: Estudios Públicos, N° 66, pp. 224, Santiago, 1997.
  20. Palma, Francisco, Op. Cit., pp. 11
  21. Lastarria, Victorino, Op. Cit., pp. 327
  22. Ídem.
  23. Ibíd., pp. 328
  24. Nohlen, Dieter, Op. Cit., pp. 20
  25. Lastarria, Victorino, Op. Cit., pp. 325
  26. Lastarria, Victorino, Op. Cit., pp. 325
  27. Valenzuela, J. Samuel, Democratización..., Op. Cit., pp. 216
  28. Grez Toso, Sergio, De la generación del pueblo a la huelga general: génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890), pp. 282, RIL editores, Santiago, 2007.
  29. Oficina central de estadística, Anuario estadístico de la República de Chile T. III (1858); T. XI (1870/1871); T. XVIII (1875/1876); T. XX (1877/1878); T. XXIV (1884/1886).
  30. Grez Toso, Sergio, De la generación del pueblo a la huelga general: génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890), pp. 282, RIL editores, Santiago, 2007.
  31. Parte de este discurso también es citado por J. Samuel Valenzuela, Democratización vía reforma: la expansión del sufragio en Chile, pp. 216, IDES, Buenos Aires, 1985.
  32. Boletín de sesiones de la cámara de Diputados, sesión ordinaria, pp. 462, 1869.
  33. Boletín de sesiones de la cámara de Diputados, sesión ordinaria, pp. 462, 1869.
  34. Ver: Heise, Julio, El periodo parlamentario 1861-1925, Tomo II: Democracia y Gobierno representativo en el periodo parlamentario (historia del poder electoral), pp. 64, Editorial universitaria, Santiago, 1982.
  35. Boletín de sesiones de la cámara de Diputados, sesión ordinaria, pp. 462, 1869.
  36. 74Grez, Sergio, De la generación del pueblo a la huelga general: génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890), pp. 284, RIL editores, Santiago, 2007.
  37. Ibid., pp. 949
  38. Encina, Francisco, Resumen de la historia de Chile, pp. 813, editorial Zig-Zag, Santiago, 1954.
  39. Grez, Sergio, Op. Cit., pp. 289
  40. Ibíd., pp. 406
  41. Ibíd., pp. 415
  42. Ídem.
  43. Ídem;
  44. A: Empleados Públicos
  45. B: Empleados Particulares
  46. C: Marinos y militares
  47. Las cifras en negrilla representan la sumatoria de empleados públicos y empleados particulares.
  48. Valenzuela, J. Samuel, "Prácticas electorales", Op. Cit., pp. 231.
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